Queríamos entender mejor lo que comíamos. Terminamos creando Sana Balance®.
“No queremos que nos creas a ciegas por marketing. Queremos que lo entiendas con absoluta claridad.”
Sana Balance® nació de una búsqueda muy personal: Alfredo y yo queríamos alimentarnos mejor y entender realmente qué estábamos metiendo a nuestro cuerpo en el día a día.
En ese camino llegamos al caldo de hueso. Al principio parecía algo elemental —huesos, agua y tiempo—, pero entre más leíamos e investigábamos, más preguntas nos surgían: ¿Importa de dónde vienen los animales? ¿Todos los huesos aportan lo mismo? ¿Por qué algunos caldos gelifican al refrigerarse y otros se quedan líquidos? ¿Qué cambia exactamente con la cocción prolongada? ¿Y qué contiene realmente el producto terminado al servirse en la mesa?
Y sobre todo nos preguntábamos: ¿cuánto de lo que se dice sobre el caldo de hueso en internet está respaldado por evidencia y cuánto es mito repetido tantas veces que terminamos dándolo por cierto?
Lo que comenzó como una inquietud en nuestra propia cocina terminó convirtiéndose en lo que hoy es Sana Balance®.
Hola, somos Sara y Alfredo
Somos los fundadores de Sana Balance y preparamos todos nuestros caldos aquí en Puebla, México.
Cuando empezamos, la verdad no sabíamos fabricar caldo a escala ni teníamos una fórmula mágica debajo del brazo. Aprendimos investigando, haciendo cientos de pruebas, equivocándonos y corrigiendo procesos que en algún momento creímos resueltos. Tuvimos que aprender desde cero sobre materia prima, proveedores, tiempos de extracción, envasado al vacío, conservación y normas de inocuidad que jamás imaginamos estudiar cuando hicimos nuestros primeros frascos.
Y la realidad es que ese proceso de aprendizaje todavía no termina.
Con el tiempo descubrimos que nuestras dos formas de pensar se complementan de maravilla: yo suelo convertir cada duda en una pregunta obsesiva por investigar a fondo, mientras que Alfredo tiene la visión práctica de llevar esas respuestas a producción y preguntarse siempre cómo podemos hacerlo mejor.
Así ha crecido Sana Balance: cuestionando, aprendiendo y mejorando.
Porque si algo va a formar parte de la alimentación cotidiana de tu familia y de la nuestra, para nosotros no basta con ponerle una etiqueta bonita y decir que es saludable. Necesitamos saber exactamente qué estamos haciendo y por qué lo hacemos así.
No queremos que nos creas. Queremos que lo entiendas.
El mundo del bienestar está lleno de afirmaciones extraordinarias y palabras rebuscadas que suenan muy bien. Nosotros preferimos explicarte las cosas de frente.
Queremos que sepas exactamente qué ingredientes usamos, de dónde viene nuestra materia prima, cómo elaboramos nuestros caldos y por qué tomamos cada decisión. También nos interesa hablarte con claridad sobre sus beneficios sin convertir un alimento en una solución mágica para todo.
Por eso estudiamos constantemente nuestros productos y analizamos su composición en laboratorio. Cada análisis nos permite conocer mejor lo que hacemos, pero también nos abre nuevas preguntas. Y eso nos encanta.
No esperamos que compres Sana Balance simplemente porque nosotros te digamos que es bueno. Queremos darte suficiente información real para que tú decidas qué lugar puede tener en tu alimentación.
Tres ingredientes y muchas decisiones detrás
Nuestro caldo de hueso tiene solo tres ingredientes: agua purificada, huesos seleccionados de animales de libre pastoreo y vinagre de manzana orgánico con madre.
No le agregamos sal, verduras, saborizantes ni conservadores. Queríamos una base pura y versátil que tú pudieras sazonar a tu gusto: tomarlo caliente como caldo reconfortante, usarlo para cocinar tu arroz, preparar sopas, cremas o incorporarlo a las recetas que ya haces en casa.
Para nosotros esto es clave. No creemos en las rutinas de bienestar imposibles de sostener. Preferimos que encuentres una forma de consumirlo que realmente funcione para ti y que puedas mantener fácilmente con el tiempo.
Que nuestro caldo tenga solo tres ingredientes tampoco significa que sea sencillo producirlo. Detrás hay una selección rigurosa de proveedores, proporción exacta de huesos, tiempos de cocción lenta de más de 24 horas, filtrado, envasado y control del producto terminado.
Muchas de esas decisiones han evolucionado desde que comenzamos y otras seguirán mejorando. Cuando encontramos una manera de hacer las cosas mejor, la aplicamos sin dudarlo.
También importa de dónde viene lo que comemos
Para nosotros la calidad de un alimento no empieza cuando llega al frasco. Empieza mucho antes, en el origen.
Por eso uno de los pilares de Sana Balance es la procedencia de nuestra materia prima. Trabajamos exclusivamente con huesos de animales de libre pastoreo y seguimos buscando proveedores y sistemas productivos cada vez más coherentes con la manera en la que queremos producir nuestros alimentos.
Sabemos que este es un tema complejo y tampoco queremos simplificarlo diciendo que una sola decisión resuelve todos los retos de la producción animal. Lo que sí podemos hacer como empresa es exigir el origen de nuestra materia prima, conocer a nuestros proveedores y utilizar nuestro poder de compra para apoyar el tipo de ganadería que queremos ver en el mundo.
Creemos firmemente que saber de dónde viene lo que comemos también forma parte de alimentarnos mejor.
Aprovechar más y desperdiciar menos
Cuando empezamos a trabajar con huesos cambiamos por completo nuestra perspectiva sobre lo que la industria suele llamar “desperdicio”.
Los huesos, el cartílago, el tejido conectivo e incluso la grasa tienen un valor nutricional enorme. Sin embargo, muchas de estas partes terminan desperdiciándose simplemente porque la sociedad consume principalmente cortes magros del animal.
Nuestro caldo nos permite aprovechar y honrar esa materia prima noble. Queremos seguir encontrando formas responsables de aprovechar cada subproducto de nuestra producción.
No pretendemos vender la ilusión de que somos una empresa "cero desperdicio", pero es un compromiso en el que trabajamos cada día. Para nosotros la sostenibilidad consiste en reconocer lo que falta y tomar acciones concretas para mejorar.
Entre la tradición de siempre y la evidencia de hoy
El caldo de hueso no lo inventamos nosotros. Las familias llevan generaciones utilizando huesos y cartílagos para reconfortar el cuerpo con caldos y sopas.
Ese conocimiento tradicional fue lo que despertó nuestra curiosidad inicial, pero quisimos mirar el caldo de hueso desde lo que hoy la ciencia puede medir y estudiar.
Nos apasiona conocer su perfil de aminoácidos, la cantidad real de colágeno por porción y entender cómo influye cada variable del proceso en el resultado final.
Para nosotros, tradición y ciencia no compiten: la tradición nos enseña dónde mirar y la ciencia nos ayuda a entender qué estamos viendo. Y también nos ayuda a ser impecables con lo que afirmamos.
Hay cosas que jamás te vamos a prometer
No creemos que para vender un alimento tengamos que promocionarlo como si fuera un medicamento.
Por eso no vamos a decirte que nuestro caldo cura enfermedades ni a prometerte transformaciones milagrosas de un día para otro. Cuando te hablamos de nutrición y bienestar lo hacemos desde la evidencia disponible y la transparencia. Cuando algo corresponde al terreno médico, preferimos dejarlo con los profesionales de la salud.
Creemos en el caldo de hueso como lo que es: un alimento noble, denso y nutritivo que puede acompañar de maravilla tu alimentación diaria.
Eso no lo hace menos valioso. Al contrario: estamos convencidos de que los alimentos reales no necesitan promesas exageradas para tener un lugar importante en tu vida.
Lo que sí te prometemos hacer cada día
- Cuidar la materia prima: Mantener una lista de ingredientes limpia y revisar sin parar nuestros procesos de calidad.
- Estudiar nuestro producto: Analizar en laboratorio nuestros caldos y compartir contigo lo que vamos aprendiendo.
- Claridad sin rodeos: Responder a tus dudas con honestidad y decirte abiertamente cuando algo no lo sepamos.
- Responsabilidad total: Escuchar tus comentarios cuando algo no salga perfecto y hacernos 100% responsables.
- Evolución constante: Cambiar de opinión y mejorar nuestros procesos cuando la ciencia o la experiencia nos muestren una mejor manera de trabajar.
“Esto sabemos. Esto estamos investigando. Y esto todavía no lo sabemos.”
Para nosotros, hablarte con esa honestidad también es una forma de cuidarte.
Sana Balance sigue siendo una búsqueda constante. Hoy nuestro producto estrella es el caldo de hueso, pero nacimos de una pregunta mucho más amplia: ¿cómo podemos relacionarnos mejor con lo que comemos?
Esa pregunta nos ha llevado a aprender sobre animales, productores, nutrición, ciencia y responsabilidad. Aún nos queda un camino enorme por aprender, y eso nos entusiasma. No necesitamos tener todas las respuestas para hacer las cosas con absoluta seriedad; solo necesitamos seguir haciéndonos las preguntas correctas.
Sara & Alfredo
Cofundadores de Sana Balance®